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Entrevista a Alejandro Jofré: "La FCFM se ve muy bien posicionada para proponer un programa de formación en energía nuclear"

Durante ocho meses, el subdirector del CMM y académico del DIM fue parte del grupo de expertos a los que se les encargó analizar la factibilidad de generar núcleo-electricidad en el país. Desde ahora integra el Comité Asesor del Ministerio de Energía cuya misión será encargar y evaluar los estudios que propuso el informe Zanelli.

Texto: Paola Venegas M.

Su participación en la construcción de modelos de inversión y planificación de la operación para la industria eléctrica, su conocimiento del mercado energético chileno e internacional, y su formación tanto en ingeniería como en matemática aplicada fueron, a juicio del Prof. Alejandro Jofré, los elementos que determinaron su incorporación a la Comisión Presidencial Sobre Núcleo-Electricidad, también llamada Comisión Zanelli.

El objetivo principal del grupo de expertos fue evaluar, en forma preliminar, la factibilidad de utilizar reactores nucleares para la generación de energía eléctrica en Chile. Tras casi ocho meses de investigación, el pasado jueves 8 de noviembre la Comisión le entregó un informe a la Presidenta en el cual se proponen una serie de estudios en el ámbito de la regulación, demanda, costos, aceptación social, territorialidad, sismicidad, entre otros.

A partir de ese momento comienza la segunda fase de análisis y esta vez, encabezados por el Ministerio de Energía, se cuenta con un Comité Asesor en el cual también participan miembros de la Comisión Zanelli. Uno de ellos es el profesor del Departamento de Ingeniería Matemática y subdirector del CMM, Alejandro Jofré, quien comenta algunos detalles del informe y entrega su opinión sobre la viabilidad de una planta de energía nuclear en el país, así como las oportunidades que tendrán las universidades para capacitar a profesionales y técnicos en el área.

- ¿Cómo experto en mercado energético, qué aspectos destacaría del informe sobre Núcleo-Electricidad?
- Primero se debe destacar el hecho que el grupo que preparó el informe fue netamente una comisión técnica. Trabajamos en forma independiente, tratando de abarcar lo más posible todas las visiones en torno al tema nuclear y eso se lo mencioné a la Presidenta cuando le entregamos el informe.

A mi juicio hay varios aspectos que son fundamentales y quedaron bien representados en el texto. Uno de ellos tiene que ver con el análisis de todas las fuentes energéticas disponibles en el país cuando se quiere estudiar la factibilidad de incorporar la energía nuclear. Esto porque la energía nuclear necesita de una mirada a largo plazo, de 20 o más años, por el tiempo que tomarán los estudios, la instalación de los reactores, etc. Si a eso le agregamos la vida útil de un reactor que podrían ser 40 años, tenemos un total de al menos 60 años. En ese horizonte de tiempo pueden pasar cuestiones positivas y no esperadas en las otras energías, como volverse más competitivas. También hay que tener en cuenta que en esos 60 años pueden haber cambios climáticos que hagan que la energía hidro disminuya su porcentaje de participación en la matriz energética en Chile. Por lo tanto se deben analizar varios escenarios posibles y los riesgos involucrados en cada uno de ellos. Esto traerá de inmediato a la discusión el compromiso entre costo y riesgo de abastecimiento energético. En este contexto se debe plantear tanto el análisis de la energía nuclear como las otras alternativas.

Otros aspectos importantes tienen que ver con la aceptación social. Una de las recomendaciones de la Comisión Internacional de Energía Atómica es que para montar la planta nuclear en un país, debe haber primero aceptación social. Una vez que se tengan los estudios propuestos, contaremos con muchos indicadores de análisis, que al hacerlos públicos, la sociedad va a poder dar una opinión informada sobre la energía nuclear.

Otro punto que destacaría es el tipo de modelo de operación y el papel que cumplirá el Estado en esta área. En el mundo se encuentran varios tipos de modelos. Están aquéllos en que el inversionista es privado, instala la central y se encarga de la operación y al otro extremo está el modelo completamente estatal, como el de Francia, en que el Estado hace toda la inversión y es el encargado de operar y fijar los estándares. Al medio está el modelo mixto. En cualquier caso, el Estado tiene que fijar las regulaciones respectivas y los estándares de funcionamiento, incluyendo la seguridad.

- ¿Cuál sería el modelo más aconsejable para el caso chileno?
-
Para mí siempre la solución va a ser mixta, ahora cuánto de privado y cuánto de público, eso lo van a determinar los estudios que se hagan desde ahora en adelante. Lo que nosotros recomendamos es analizar las diferentes alternativas y concluir cuál es el mejor modelo, dado que en Chile la generación de energía eléctrica es una actividad principalmente privada.

- ¿Qué papel cumplirían las universidades y en especial la facultad en la capacitación de ese capital humano que se necesitaría?
- Si después de los estudios, se opta por comenzar un programa nuclear, a corto plazo se deben tener en Chile grupos que sean capaces de formar a especialistas en energía nuclear. En este escenario, es aconsejable que las universidades propongan planes de formación para capacitar a profesionales y técnicos en el área.

La Facultad ha sido tradicionalmente el lugar donde se forma a los mejores ingenieros del país en distintas áreas y donde existe un expertisse en el tema energético, tanto de mercado, de modelamiento matemático, como de energías renovables no convencionales. Sin descartar el ámbito más técnico y si se opta por la generación núcleo-eléctrica en el país, se ve a la Facultad muy bien posicionada para proponer en el mediano plazo un programa en energía nuclear. Esta se sumaría a las otras áreas ligadas a las energías renovables no convencionales, como la eólica, térmica o solar. La energía nuclear sería un complemento que abriría un abanico de posibilidades a los estudiantes, incluyendo nuevos desafíos tecnológicos en diversas áreas de la ingeniería que van más allá de la cuestión de generación de energía propiamente tal.

-De lo que pudieron investigar, ¿dónde podrían construirse las plantas de energía atómica?
- Para responder a esta pregunta, no sólo se deben considerar los estudios geológicos-sísmicos que recomendamos hacer para ver factibilidades de localización, sino también los aspectos técnicos de seguridad del sistema. Por ejemplo, si se decidiera comenzar un programa de generación núcleo-eléctrica el 2010, entonces estaríamos viendo los primeros reactores funcionando con toda la gente capacitada que corresponde después del 2020. Con la curva de crecimiento actual tendríamos más de 20.000 MW de demanda en capacidad instalada a esa fecha. Las economías de escala y la experiencia de los expertos, recomiendan hoy día, partir con al menos dos reactores de 1000 MW cada uno. Esto eventualmente podría cambiar en el futuro con la nueva generación de reactores. A esto se suma que con esta estructura se recomienda que los reactores sólo aporten un 10% de la energía total del sistema por restricciones que vienen del mantenimiento y estabilidad del sistema. Claramente este análisis depende de si los sistemas del norte y sur estén o no conectados.

Finalmente, lo ideal es que estén cerca de los sistemas de transmisión eléctrica y de la costa para poder utilizar agua del mar en el proceso de enfriamiento de la planta. Todas estas cuestiones son parte de los estudios que se han solicitado y que ahora son responsabilidad del Ministerio de Energía llevarlos adelante junto con el Comité Asesor.

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